Una vez en mi casa los encargados de la tienda lo instalaron y me dieron las instrucciones de uso. Sin embargo, cuando me disponía a hornear por primera vez sentí un olor extraño y el horno estaba bien caliente, pero la manija de la temperatura estaba en 150º C, es decir un calor suave.
Pensé que todo era normal pues el horno no había sido usado aún, y lo dejé un rato para hacer otras cosas. Pero cuando regresé, ví salir humo del cuarto donde está el horno. Abrí el horno con esperanzas de salvar a mi torta, pero ya era demasiado tarde, estaba negra por la superficie pero cruda por debajo. Y el horno había tenido una quemadura en la puerta.
Mi horno nuevo y su quemadura en la parte baja de la puerta

En fín, al día siguiente llamé a un técnico y dijo que el termostato no estaba bien calibrado. Luego de unos minutos, lo reparó y pude hornear sin complicaciones.
De eso hace casi un mes, y aunque estas experiencia tal vez no basten para decir si es mejor un horno a gas o electrico. Al menos por ahora prefiero mi horno a gas.